Quiero compartir algo que escucho con frecuencia en mi trabajo con niños que tienen TDAH, no de parte de sus padres o maestros, sino de los propios niños. Cuando se sienten listos para hablar, suele ser algo parecido a esto: «Lo estoy intentando. De verdad que sí.» Una de las cosas que más escucho es alguna versión de: «No estoy tratando de ser difícil. Es que no puedo explicar lo que me pasa por dentro.» Este artículo es mi intento de ayudarlos a explicarlo.
El TDAH es una de las condiciones más visibles dentro de un salón de clases y, al mismo tiempo, una de las más malinterpretadas. Lo que parece desinterés es, con frecuencia, un interés profundo, pero con un cerebro que no coopera con esa intención.
Cuando un niño con TDAH olvida su tarea otra vez, pierde la paciencia por algo pequeño, o se queda mirando por la ventana durante una conversación importante, rara vez parece lo que realmente es. Desde afuera, puede dar la impresión de que al niño no le importa o que está siendo difícil a propósito. Desde adentro, lo que suele ocurrir es que el niño está librando una batalla interna con su propio cerebro.
Señales comunes del TDAH en niños (no es una lista exhaustiva):
- Les cuesta trabajo permanecer sentados en el salón de clases o en otras situaciones.
- Interrumpen conversaciones, juegos o actividades de otras personas.
- Mueven o golpetean las manos o los pies, o se retuercen en el asiento.
- Se distraen fácilmente con otras cosas, pensamientos o actividades en lugar de terminar una tarea.
- Evitan o no les gustan las tareas que requieren esfuerzo mental sostenido, como la tarea escolar.
- Parecen no escuchar, incluso cuando se les habla directamente.
- Pierden los objetos que necesitan para sus tareas o actividades, por ejemplo, juguetes, trabajos escolares, lápices.
Mitos sobre los niños con TDAH:
- «Los niños con TDAH claramente saben que tienen TDAH.»
Muchos niños con TDAH pasan sus días sin tener ninguna noción clara de que su experiencia es diferente a la de los demás. Puede que simplemente crean que son malos en la escuela, malos para escuchar, o que son «un mal niño». Por lo general, no comprenden que tienen un cerebro que funciona de manera diferente. Para algunos, el diagnóstico llega como un verdadero alivio: por fin, un nombre para algo que habían estado culpándose en silencio todo el tiempo.
- «Los niños con TDAH saben por qué hacen lo que hacen.»
Pueden actuar de forma impulsiva, desmoronarse emocionalmente o desconectarse, y cuando se les pregunta por qué, genuinamente no tienen una respuesta. Esto no es evasión. La autoconciencia que se necesita para explicar el propio comportamiento en el momento es, con frecuencia, precisamente lo que su cerebro hace difícil. Entender esto puede cambiar mucho, tanto para el niño como para los adultos que lo rodean.
- «Los niños con TDAH simplemente tienen demasiada energía y no quieren seguir reglas.»
Los niños con TDAH no son simplemente «demasiado energéticos» ni indiferentes a las reglas. De hecho, muchos de los niños con quienes trabajo conocen bien las reglas. Pueden repetírtelas de memoria. El reto no está en entender lo que se espera de ellos; está en que la parte del cerebro responsable de hacer una pausa, regular los impulsos y traducir la intención en acción no siempre responde cuando se le pide. Lo que parece desafío es, con frecuencia, un niño haciendo su mejor esfuerzo con un sistema nervioso que no está cooperando.
¿Cuándo podría ser la terapia un buen siguiente paso?
- Notas malentendidos porque tu hijo interpreta de forma muy literal o técnica cuando le das una instrucción vaga o general.
Esto no es desafío ni mezquindad; con frecuencia es una señal de que su cerebro está trabajando arduamente para compensar. Cuando las instrucciones se sienten poco claras o abiertas, un niño con TDAH puede aferrarse a la interpretación más concreta que encuentre, simplemente porque la ambigüedad es genuinamente más difícil de manejar para él. Lo que parece buscarle el pelo al huevo es, muchas veces, un niño haciendo su mejor esfuerzo por cumplir.
- Te sientes frustrado porque tu hijo parece haber aprendido y usado una habilidad varias veces, pero de repente olvida cómo usarla.
Esto no es inconsistencia nacida de la pereza o el desafío. En los niños con TDAH, el uso de habilidades depende en gran medida del contexto, del estado emocional y del nivel de demanda sobre su memoria de trabajo en ese momento. Un niño que el martes pasado recordó hacer algo perfectamente puede genuinamente no tener acceso a esa misma habilidad el miércoles, no porque haya olvidado que la aprendió, sino porque las condiciones internas que la sostenían no están presentes en ese momento.
- Por lo general describirías a tu hijo como feliz, pero tiene momentos de emociones muy intensas.
Estas crisis pueden parecer que llegan de la nada, y con frecuencia toman a todos por sorpresa, incluido el propio niño. Lo que ocurre en esos momentos es, por lo general, una acumulación de estímulos emocionales y sensoriales que su cerebro ha estado trabajando todo el día para manejar, y en algún punto el sistema simplemente se satura. Eso no significa que algo esté mal en el carácter de tu hijo. Significa que su sistema nervioso ha llegado a su límite.
Si algo en este artículo te resultó familiar, ya sea que seas un niño leyendo esto o un adulto que quiere a uno, ese reconocimiento importa. No tienes que tener todo resuelto para pedir apoyo. El apoyo se ve diferente para cada familia, y encontrar el ajuste adecuado es parte del proceso, no una señal de que algo salió mal. Comenzar esa primera sesión puede ser el inicio de que tu hijo reciba el apoyo y los recursos que merece.
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